La cuna del primer cacao cultivado del mundo anidó en la región del Soconusco, hace unos cuatro mil años, en un paraíso natural de una biodiversidad asombrosa situado en el actual Estado mexicano de Chiapas.
El cacao, como el maíz, estructuró la vida económica, social y cultural de las civilizaciones mesoamericanas. Mayas y aztecas relacionaban el xocolatl con el fluido vital de la sangre, y el corazón con las mazorcas.
El chocolate elaborado con el cacao criollo del Soconusco, una “rareza” de la naturaleza por su escasez, pero un prodigio para los sentidos, era una bebida reservada a la elite de la sociedad maya y azteca y siguió siéndolo para la realeza europea que acuñó el nombre de “Cacao Real” para referirse a tan exclusivo producto.
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